viernes, 22 de febrero de 2013

   Por fin llegó el día deseado y los compañeros ideales. Llevábamos semanas esperando que la meteo nos acompañara y ese día llegó el sábado 16 de febrero de 2013: día soleado, con buena temperatura y ausencia de viento.
   A las 6´30 de la mañana dos ubetenses (Juan Antonio y Juan Carlos) y un ruseño (Cristóbal Pulpillo) salimos de Úbeda dirección Sierra Nevada. Llegamos a las 9´30 a la Hoya de la Mora. Cogimos el equipo y partimos en dirección al Veleta.
El pequeño parking estaba lleno de montañeros preparando los equipos
Las expectativas del día eran apasionantes
¡Menudos compañeros!
Subiendo junto a la virgen de las Nieves
Compartimos camino con varios grupos de montañeros
Era sábado y los remontes a tope
  Antes de llegar al Veleta nos desviamos hacia un mirador encima del corral. Había dos opciones: bajar a pie hasta el Corral del Veleta por el Veredón salvando un grandísimo desnivel con gran riesgo de caída o un rapel de dos tramos apurando al máximo el largo de la cuerda de 60m. Optamos por la segunda alternativa.
Juan Antonio me regaló esta extraordinaria foto.
 
Mis amigos ya lo han subido. ¡Menuda pendiente!
 
El objetivo de hoy. ¿Habrá hielo en el estrechamiento?
Juan Antonio iniciando el primer rapel
El Corral que hay bajo nosotros es impresionante
Juan Carlos en mitad del primer rapel
Final del segundo rapel. Aún nos queda por bajar una pala de nieve con mucho desnivel
El trío reunido y cambiando impresiones
Unos colegas de Elda nos tiraron la foto
  Bajando la última pala de nieve coincidimos con dos montañeros de Elda (Alicante) que bajaron por el Veredón y también querían hace el corredor de los Machos. Tras un breve descanso seguimos a media ladera hasta la gran piedra que da inicio al corredor de la cara norte de los Machos de 250 m largos e intensos. Sólo esperábamos no encontrar hielo en el estrechamiento final. Eso sería muy peligroso.
A media ladera por el Corral hasta llegar al corredor
Juan Carlos, como siempre, fue el primero en llegar. ¡Es un máquina!
Los colegas de Elda tenían prisa: había que volver a casa
Juan Carlos se encargó de tirar fotos durante la subida
Juan Antonio se responsabilizó del vídeo
Comienza la primera dificultad al principio del estrechamiento: tramo con nieve polvo sobre el hielo. Con tanta pendiente pisabas la nieve y retrocedías. Era complicado avanzar.

Yo cerraba el grupo siguiendo las huellas de mis compañeros. También sufría la caída de nieve y trozos de hielo que levantanban con los crampones y piolos. ¡Y el casco enganchado a la mochila!

Juan Carlos superando los últimos metros de nieve polvo
 
Tramo muy peligroso: puro hielo hasta arriba. Juan Antonio, armado de dos piolets y con la cuerda de 60m, tiró hacia arriba. Con un tornillo y dos piolets aseguró la cuerda.
Mientras, Juan Carlos y yo esperábamos en estas improvisadas repisas. Fueron minutos de tensión y mucho frío hasta que lanzó la cuerda y otro piolet.
Último tramo del corredor ya sin cuerda. Lo peor había pasado. Aunque todo estaba helado.
Momentos de satisfacción imposibles de explicar con palabras
  Una vez arriba, y pasados los momentos difíciles, el disfrute es máximo. Nos recreamos contemplando los  tresmiles que forman el techo de la península. Tras tomar un ligero tentempié en la cumbre acompañados de una ligera ventisca emprendimos el camino de vuelta. Dejamos a un lado la vía Fidel Fierro que conduce al vértice del Veleta para explorar otra diferente y nos dirigimos a media ladera en dirección el refugio vivac de la Carihuela (3.250m) y de ahí seguir hasta el Veleta. Juan Antonio y yo decidimos subir ladera arriba para no dar tanta vuelta y sorprendentemente salimos cerca del telesilla del Veleta.

Juan Carlos mira de reojo al parapentista que vuela por el Mulhacén, Más tarde, en la bajada,  nos encontraríamos con él.

Buscando nuevas vías
Camino de La Carihuela. Luego acortamos tirando hacia arriba dirección Veleta.
 
Por fin salimos a las pistas. Al fondo, muy cerca, el Veleta.
En el telesilla más alto de la estación. La pista estaba helada.
  Llegué a la estación del telesilla Veleta muy cansado y hambriento. Apenas habíamos comido desde que nos levantamos a las 6 de la mañana. Juan Antonio insistió en subir al geodésico del Veleta. Estábamos al lado, pero empezada a atardecer y no teníamos frontales. Además me acordé de un dicho: "Siempre tienes que dejar algo por ver, así tendrás motivos para volver". Y disfrutando de un bello atardecer desde Sierra Nevada descendimos con el sol en el ocaso mientras poco a poco se iluminaban las pistas para aquellas amantes del esquí nocturno. Se dieron todas las circunstancias para ser una jornada inolvidable.
Observando el atardecer de Sierra Nevada

Juan Antonio con el radiotelescopio al fondo
Foto tirada por el parapentista del Mulhacén
Bonita puesta de sol
Pistas iluminadas la noche del sábado